La caja oculta del equipo de trabajo

Os propongo una cosa: antes de empezar a leer este artículo vamos a ponernos unas gafas imaginarias que nos permitan ver lo que sucede en un equipo de trabajo en planos emocionales. Es decir, nos olvidamos durante unos minutos de sus funciones técnicas y nos centramos sólo en aquellos sentimientos que se generan en él.

¿Ajustan bien esas gafas imaginarias? Al principio es fácil sentirse un tanto raro/a con ellas y puede ser necesario tomarse unos segundos antes de empezar a mirar a través suyo.

Bien, ahora os voy a pedir que penséis en vuestro equipo de trabajo y tratéis de visualizar una caja . Si os fijáis bien veréis que en uno de sus costados lleva inscrita la frase “La caja oculta del equipo”.

Normalmente no solemos reparar en su presencia (y mucho menos en sus efectos), de hecho el grupo acostumbra a hacer tal esfuerzo por esconderla, que es necesario ponerse unas gafas como las que ahora llevamos para poder localizarla.

¿Y por qué todo este secretismo? La razón se encuentra en su contenido. Alberga los conflictos que se han ido generando a lo largo de su historia y que no han sido resueltos. Contiene relaciones que por algún motivo quedaron dañadas, expectativas frustradas, estrés, desmotivación…

Con este panorama se entiende que el grupo lleve a cabo un importante esfuerzo por mantenerla bien cerrada y oculta, incluso que presuma de su inexistencia, por ejemplo a través de la frase “en mi equipo no hay conflictos” … Generalmente no nos han enseñado a lidiar con las emociones (ni con las propias ni con las ajenas) y mucho menos en el ámbito laboral.

Pero el hecho de obviar su presencia no evita que determine lo que sucede en el equipo, todo lo contrario. Al generarse la fantasía de su inexistencia, no se le presta la atención que requiere, permitiéndose por tanto que “campe a sus anchas”. De alguna manera se podría decir que se opta por la táctica del avestruz.

Llegado a este punto, ya nos podemos quitar las gafas que nos habíamos puesto. Si pensamos en nuestro equipo de trabajo, seguramente ya no veremos la caja oculta del equipo como lo hemos hecho durante estos minutos, pero podremos detectarla a través de algunas de las señales que va dejando: fallos en el modo de llevar a cabo el trabajo (algunos de ellos casi incomprensibles), tareas que se dan por buenas cuando podrían hacerse mucho mejor, la actitud de algunos de nuestros/as compañeros/as” que solo piensan en sí mismos/as, etc.